miércoles, 4 de diciembre de 2024

Ignacio Manuel Altamirano

¡Bienvenidos a nuestro blog! En este espacio, compartiremos las experiencias y aprendizajes que hemos vivido durante nuestras prácticas de observación.


Compartiremos las impresiones, aprendizajes adquiridos y desafíos que enfrentamos durante esta jornada, resaltando la relevancia de la observación en nuestra formación como docente.

A continuación les mostraremos de manera breve, el recorrido hasta llegar al preescolar.





 


martes, 3 de diciembre de 2024

SABERES DEL CONTEXTO SOCIOCULTURAL Y ESCOLAR.


Durante nuestras prácticas de observación en el preescolar, tuvimos la oportunidad de ver cómo los maestros logran integrar y promover las cosmovisiones que los niños traen desde sus hogares y comunidades. A través de actividades y conversaciones, los educadores rescatan y valoran estos saberes que los menores ya tienen, conectándolos con sus raíces y tradiciones.




Las actividades de arte permiten rescatar los saberes socioculturales, como cuando los niños realizaban dibujos referentes a las costumbres de su comunidad, como las fiestas patronales. Esta actividad no solo permitió a los niños expresar lo que significan esas costumbres para ellos, sino también compartirlas con sus compañeros, promoviendo el aprendizaje sobre los significados que forman parte de su identidad cultural.


A través de estas prácticas de observación, pudimos comprobar cómo los significados de los saberes socioculturales son valiosos para la construcción de la identidad de los niños y cómo, mediante el respeto y la valorización de estas prácticas, se fomenta un ambiente de aprendizaje enriquecedor.

En nuestras observaciones, vimos cómo los niños compartían sus experiencias personales, relacionadas con festividades, tradiciones y costumbres propias de sus hogares. Los educadores también fomentaron la reflexión sobre el respeto hacia las diferencias culturales, a través de actividades como la lectura de cuentos tradicionales y la realización de murales que ilustraban los saberes comunitarios, lo cual brindó a los niños un espacio para expresar sus cosmovisiones.

Tuvimos la oportunidad de observar y reflexionar sobre las cosmovisiones de los niños y de la manera única que tienen de ver el mundo. Nos percatamos de que cada niño interpreta la realidad desde su propio universo, creencias y emociones, lo que hace que su forma de aprender y entender todo lo que sucede a su alrededor sea diferente.

Aunque los niños son pequeños, ya tienen nociones de las costumbres y creencias que se practican en sus hogares. A través de sus conversaciones y juegos, surgen temas relacionados con lo que celebran en sus familias, temas como la religión o incluso los valores que les enseñan sobre respeto y solidaridad. 

Cada niño aporta sus tradiciones, festividades y formas de ver el mundo, lo que crea un ambiente lleno de riqueza cultural. Este intercambio no solo fortalece la identidad individual de cada niño, sino que también fomenta el respeto y la valoración de las diferencias desde una edad temprana.

LA DIVERSIDAD CULTURAL Y LINGÜÍSTICA EN LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN BÁSICA EN MÉXICO.


Nuestra experiencia durante esta jornada de prácticas en el jardín de niños Ignacio Manuel Altamirano fue muy positiva y enriquecedora. Desde el inicio, notamos que las maestras eran muy dedicadas, que manejaban a sus alumnos con muchas dinámicas y creatividad. Siempre trataban de adaptar las actividades a las necesidades y características de cada niño, lo que demostraba su compromiso con el aprendizaje y la diversidad en el aula.

Una de las primeras cosas que nos sorprendió al llegar al preescolar fue la manera en que las maestras interactuaban con los niños. Al recibirlos, les preguntaban cómo estaban y los saludaban muy alegres, lo cual era una gran estrategia para captar la atención de los pequeños y crear un ambiente relajado y alegre. Este tipo de prácticas no solo les ayudaba a concentrarse, sino que también fomentaba la confianza y la cercanía entre ellos y la maestra, promoviendo el respeto mutuo.

Durante este tiempo, tuvimos la oportunidad de observar de cerca cómo se lleva a cabo una clase en la etapa preescolar y los retos diarios que enfrenta una educadora. Nos sentimos cómodas porque las maestras nos brindaron apoyo y confianza en todo momento. A pesar de que el horario parecía breve, ya que el tiempo se pasaba rápidamente debido a las actividades constantes con los niños, la jornada fue muy provechosa. 



Más allá del aula, también logramos experimentar la conexión de la escuela con las familias y la comunidad del jardín Ignacio Manuel Altamirano. Las madres y padres de familia eran muy colaborativos y siempre estaban dispuestos a participar en las actividades escolares, ya sea acompañando a los niños en salidas, apoyando en la organización de eventos o participando en las reuniones. Esta relación cercana entre la escuela y las familias fortalece el proceso de aprendizaje de cada niño, ya que los padres pueden seguir el desarrollo de sus hijos y colaborar con los maestros en la atención de sus necesidades.

Identificamos prácticas educativas tradicionales y cotidianas del entorno escolar, familiar y comunitario. Estas prácticas, son fundamentales en el desarrollo de los niños y reflejan una gran diversidad cultural y lingüística que merece ser valorada.




Una de las prácticas tradicionales que observamos fue la forma en que las familias participan en el contexto del preescolar. Las madres y padres no solo acompañan a los niños en eventos escolares, sino que también comparten sus propias tradiciones culturales. Por ejemplo, durante las festividades de Día de Muertos realizaron una fiesta de disfraces en la que se elaboraron actividades referentes a esta tradición. Esta práctica no solo conecta a los niños con sus raíces, sino que también los hace conscientes sobre la importancia de las tradiciones de su comunidad.

De esta manera, nuestra experiencia de observación nos permitió reconocer que las prácticas cotidianas y tradicionales de las familias y la comunidad no solo son valiosas, sino que también crean espacios de aprendizaje. Al fortalecer la diversidad cultural y lingüística en el aula, se fomenta una educación más respetuosa de las identidades de todos los niños.

Analizamos sobre la evolución de la educación en México, particularmente en lo que respecta a los principios de ser laica y gratuita, desde sus inicios hasta la actualidad. Un ejemplo claro de este cambio lo encontramos en la evolución de las primeras escuelas públicas, que inicialmente contaban con recursos limitados y pocos maestros capacitados. Los padres y madres de familia debían pagar cuotas o colaborar con la escuela de alguna manera, lo que limitaba el acceso a la educación para los sectores más pobres de la población. 

En la actualidad, la educación en México sigue siendo laica y gratuita hasta la educación básica. Sin embargo, hemos visto que el concepto de educación ha evolucionado en función de las necesidades sociales, tecnológicas y culturales. En las aulas de hoy, como las que observamos durante nuestras prácticas, encontramos una educación más inclusiva y diversa, que busca atender las distintas necesidades de los niños, incluyendo aquellos con discapacidades y barreras de aprendizaje, fomentando el respeto a la diversidad cultural y lingüística.

Un ejemplo claro de esta evolución lo pudimos observar en las prácticas, cuando los niños participaban en actividades que no solo se limitaban a la lectura y escritura, sino que también incluían juegos didácticos, y el uso de tecnología. 



lunes, 2 de diciembre de 2024

LENGUAS Y LENGUAJES, USOS Y FUNCIONES CULTURALES EN LOS PROCESOS EDUCATIVOS.


Durante la segunda jornada, realizamos un análisis mas detallado para recabar información acerca de la expresión oral y escrita que predomina en cada aula del jardín Ignacio Manuel Altamirano. A medida que avanzamos en la observación, nos queda claro que la lengua dominante en la comunidad es el español, ya que esta es la que prevalece en las interacciones cotidiana tanto dentro como fuera de las aulas. Es la lengua en la que se imparten las clases, se comunican las indicaciones y se llevan a cabo las actividades dinámicas y sociales.


LENGUA:


  • En las aulas, los niños y niñas utilizan el español no solo para responder a las preguntas de los docentes, sino también para interactuar entre ellos. Las maestras por su parte emplean esta lengua como el principal medio de enseñanza, ya sea al leer cuentos, explicar actividades o dirigir las dinámicas de clases.

 

  • También notamos que las actividades relacionadas con la escritura, como la elaboración de dibujos con texto o las prácticas de caligrafía, están orientadas hacia el fortalecimiento del uso del español como medio de comunicación escrita. En las paredes del aula, los carteles, el abecedario y los nombres de los alumnos en listas también están escritos en español, lo que refuerza su predominancia como lengua de aprendizaje.


  • Durante nuestra práctica, tuvimos la oportunidad de conocer a una madre de familia hablante de la lengua indígena popoluca. Sin embargo, lamentablemente, no tuvimos la oportunidad de que nos hablara en su lengua ni de obtener evidencia, como videos o fotos, de ese momento. Nos compartió que su lengua materna es el popoluca y como segunda lengua aprendió el español gracias a que sus padres también lo hablaban. Ella y su esposo hablan la lengua popoluca con el fin de preservar su cultura, así también con el fin de que sus hijos tengan la misma oportunidad de dominar dicha lengua y compartirla de generación en generación. 


 LENGUAJE:


  • Durante nuestras prácticas de observación en el preescolar, vimos cómo las maestras emplean distintos tipos de lenguaje para facilitar el aprendizaje y la comunicación con los niños. No solo se limitan al lenguaje verbal, sino otro tipo de lenguaje que va más allá del habla, lo que beneficia al ambiente educativo.

  • Durante nuestras prácticas de observación en el preescolar, pudimos ver cómo los niños utilizan diferentes tipos de lenguaje para comunicarse, aprender y expresarse de maneras muy creativas. Nos dimos cuenta de que los niños se comunican mucho a través de sus gestos, posturas y movimientos. Por ejemplo, cuando un niño quería que su compañero le pasara un juguete, simplemente levantaba las manos.

         Lenguaje corporal:

  • Las maestras utilizan gestos y expresiones faciales para apoyar lo que están diciendo. Por ejemplo, cuando explican una actividad, suelen acompañar sus palabras con movimientos de manos, como señalar algo o mostrar cómo hacer una acción. También usan su postura para mostrar empatía o para captar la atención de los niños, como agacharse a su nivel cuando les hablan, lo que hace que los niños se sientan más cómodos. 

         Lenguaje de signos:

  • El lenguaje de signos también es fundamental en las clases. Las maestras usan gestos y señales para ayudar a los niños a entender mejor las instrucciones. Por ejemplo, pueden levantar la mano para indicar que se debe guardar silencio o hacer un gesto con las manos para mostrar cómo deben realizar una actividad específica.

         Lenguaje artístico:

  • El lenguaje artístico es otra herramienta clave en las clases. Las maestras fomentan la expresión creativa a través del dibujo, la pintura y la plastilina, entre otras actividades. Cuando los niños pintan o dibujan, las maestras les piden que expliquen lo que están creando, lo que les permite expresar pensamientos y emociones que no siempre pueden comunicar con palabras. Además, el arte se utiliza para enseñar conceptos como los colores, las formas, texturas, etc.


         Música:

  • En cuanto a la música, las maestras utilizan canciones para enseñar diferentes conceptos y ayudar a los niños a aprender de manera divertida. Por ejemplo, cantan canciones que refuerzan el aprendizaje de los números, las letras o los colores. A través de la música, los niños no solo aprenden vocabulario, sino que también desarrollan habilidades de escucha, ritmo y coordinación.

         Baile:

  • El baile también es otra forma en que las maestras emplean el lenguaje artístico. Usan movimientos corporales y danzas para enseñar a los niños sobre coordinación, ritmo y espacio. Esto les permite explorar diferentes emociones y conectar con su cuerpo de una manera divertida y educativa.



         Juegos:

  • Durante nuestras prácticas de observación, pudimos notar como los niños, al introducirse a los juegos, no solo logran interactuar, sino que también aprenden cosas nuevas. Durante el receso, los niños jugaban libremente en los espacios permitido, como los juegos, el patio cívico y las áreas libres. Observamos como se relacionaban entre ellos, utilizando la imaginación. 

         Materiales:

  • En las clases, cuando se les daba tiempo para jugar en los espacios libres, se les permitía usar diferentes materiales, como bloques de juguetes, plastilina, libros de colorear, entre otros, Ese tipo de juegos no solo fomenta la creatividad, sino que también facilita la interacción y la comunicación entre los niños. 

         Activación física:

  • En el transcurso de nuestra observación logramos percatarnos como la activación física resulta ser una experiencia emocionante para los niños, ya que mientras mueven su cuerpo, se divierten  y disfrutan. La finalidad de estas actividades es desarrollar habilidades importantes como la coordinación, la agilidad y el equilibrio, además de favorecer la salud mental y emocional. Un ejemplo de esto, fue cuando las maestras salían al patio cívico con los niños para realizar bailes. 

         Alimentación:

  • En estas practicas notamos que los padres son constantemente orientados por las maestras, sobre la importancia de proporcionar alimentos saludables a sus hijos. Se les recomiendan que, alimenten a los niños con frutas y verduras, aunque esa recomendación no es obligatoria. Sin embargo, observamos que mas de la mitad de los niños llevaban frutas y alimentos saludables en sus mochilas. Aunque en la escuela no se venden alimentos completos o nutritivos, si se venden productos como chicharrones y bolis de sabores, los cuales no son considerados nutritivos.

         Asamblea:

  • Logramos ser testigos de las asambleas que se realizan todos los viernes. Estas asambleas son convocadas de manera grupal por cada educadora y se realiza los días viernes, debido a  los horarios que le parecen mas accesibles a las maestras por las clases de educación física. 

         Uniforme:

  • La institución cuenta con un uniforma que es parte de la escuela y se debe cumplir con el de acuerdo a sus normas. Este uniforme consta de una camisa blanca tanto para niños como para niñas, y un diseño cuadriculado en rojo y negro para las niñas (en forma de vestido) y para los niños (en forma de pantalón). Además, todos los niños deben usar zapatos escolares negros y llevar el logo del bordado del escudo de la escuela en ambos uniformes. Sin embargo, notamos que no todos los niños cumplían estrictamente con el uso del uniforme. Algunos niños llegaban a la escuela con diferente vestimenta, como con pantalones o camisas que no correspondían con el diseño establecido, aunque en su materia respetaban los colore básicos del uniforme.

         Material y salón:

  • El material disponible en el salón de clases es muy variado y didáctico, lo cual apoya al aprendizaje y desarrollo del niño. El salón esta cuidadosamente organizado con lockers donde se guardan diferentes materiales. Por ejemplo, en cajas de plástico se guardaban juguetes, rompecabezas, tijeras y fichas, mientras que en los espacios como libreros se guardan cuentos, cuadernos, etc.
  • Visualmente, el salón es muy llamativo y esta decorado de manera colorida tanto por dentro como por fuera.




Las maestras de preescolar usan el lenguaje artístico, para ayudar a los niños a aprender de una manera más divertida y significativa. Estas formas de expresión no solo promueven el aprendizaje de contenidos, sino que también fomentan el desarrollo emocional, social y creativo de los niños, permitiéndoles explorar su identidad y expresar sus pensamientos y sentimientos.





EL DOCENTE, SU IDENTIDAD SOCIOCULTURAL Y PROFESIONALES



Durante nuestras prácticas de observación en el preescolar, reflexionamos de manera profunda sobre el compromiso que asumimos como futuros docentes. Este compromiso, que va más allá de la simple transmisión de conocimientos, implica una responsabilidad social y cultural que nos motiva a ofrecer una educación que respete, valore y promueva la diversidad lingüística y cultural de los niños.

Como futuros maestros, es importante entender que nuestra identidad no solo se construye a partir de la formación académica, sino también de nuestras experiencias personales, nuestras raíces culturales y el compromiso que tenemos con la educación.


Gracias a la interacción y el apoyo de nuestras maestras titulares durante las prácticas de observación, es que logramos entender desde un punto más real y objetivo como es que se forma nuestra identidad profesional. Se forma a través de nuestra formación académica, nuestras prácticas docentes y sobre nuestra labor. Es importante que los docentes sigamos aprendiendo, actualizándonos en nuevas metodologías y adaptándonos a los cambios que ocurren en la educación. Ser docentes no solo implica enseñar, sino también ser modelos a seguir, estar dispuestos a seguir creciendo y mejorar en nuestra práctica. 

En base a las entrevistas realizadas a las educadoras, llegamos a la conclusión de que cada una de las maestras que están frente a un grupo tienen una historia diferente que contar y una cultura que las forma desde su preparación docente. Esto puede traer consecuencias tanto buenas como malas al momento de impartir una clase, es decir, si a la docente le apasiona su trabajo, lo disfrutara y se verá reflejado en su día a día. Por el contrario si el ser educadora es una labor que no deseaban, puede traer consecuencias negativas en el ambiente del aula y con los alumnos.

En nuestro grupo de observación, tuvimos la oportunidad de convivir con niños provenientes de diferentes contextos. A pesar de que no había personas hablantes de lenguas indígenas en el grupo específico que observamos, la diversidad cultural era notable en las tradiciones y costumbres de las familias de los niños, muchos de los cuales provenían de comunidades rurales. Esta diversidad nos hizo reflexionar sobre la importancia de una educación que no solo sea inclusiva, sino que también reconozca y valore las particularidades de cada niño y su entorno.

Una de las características más relevantes que observamos, fue la identidad social de cada una de las maestras, quienes desempeñan un rol con firmeza y empatía. Las maestras transmiten una figura de autoridad clara, pero también se esfuerzan por generar un ambiente seguro para los niños. Esto se veía reflejado en su capacidad para equilibrar la disciplina y el cariño, lo que permite que los niños se sientan respetados y en confianza.

En términos de identidad profesional, podemos compartir el ejemplo de una situación con una docente titular de  esta jornada de prácticas. Una maestra que demostró una gran capacidad para manejar las dinámicas del aula, especialmente cuando se trataba de niños con barreras de aprendizaje. Un ejemplo claro fue su atención constante a un niño que presentaba Barreras de Aprendizaje y Participación (BAP). El niño, en varias ocasiones, se quitaba los zapatos, lo cual generaba una distracción en su proceso de aprendizaje. La maestra, con mucha paciencia, se acercaba a él para recordarle amablemente que debía mantenerlos puestos, y lo hacía sin perder la calma, demostrando profesionalidad y atentación a las necesidades del niño. Esta intervención no solo ayudaba al niño a concentrarse mejor, sino que también le mostraba que era importante y que su bienestar era una prioridad para la maestra.

Una de las lecciones más importantes que aprendimos durante esta experiencia fue la necesidad de adaptar las prácticas pedagógicas al contexto cultural de los niños. Las maestras, por ejemplo, se esforzaban por integrar en las actividades del aula aspectos de la cultura, como la celebración de festividades, por ejemplo:

-Fiestas decembrinas (posadas, pastorelas, bailes navideños)
-Fiestas de disfraces (Halloween, Día de Muertos)

En esta ocasión, no se presentó la oportunidad de ser participes de dichos eventos. Pero gracias a la información que nos brindaron las educadoras, es que logramos obtener información de las celebraciones de festividades.




Como futuras docentes, entendemos que nuestra labor no será simplemente impartir conocimientos, sino también crear un espacio donde todos los niños, sin importar su origen, se sientan escuchados, respetados y valorados por quienes son. A lo largo de nuestra observación, vimos cómo las educadoras, al reconocer y rescatar los saberes y cosmovisiones de los niños, están construyendo una educación que no solo es inclusiva, sino que también fomenta el respeto por la diversidad.

Finalmente, lo que vivimos en esta práctica de observación nos mostró que la educación debe ser un proceso de transformación, no solo para los estudiantes, sino también para nosotras como educadoras.





jueves, 28 de noviembre de 2024

INFANCIAS Y PRÁCTICAS DE CRIANZA COMUNITARIAS DESDE LA CULTURA DE PERTENENCIA.

 

En las comunidades indígenas, las prácticas de crianza de los niños y niñas suelen estar profundamente arraigadas en la tradición y la cultura, estas prácticas se transmiten de generación en generación.


A continuación, describiremos dos de las prácticas tradicionales más comunes, basadas en entrevistas con adultos que son responsables de cuidar a los menores del preescolar.

Una práctica común que vimos en la comunidad, es la crianza respetuosa, que busca un equilibrio entre ser autoridad pero al mismo tiempo mantener el respeto mutuo entre padres e hijos. En lugar de usar castigos físicos o ser muy estrictos, los padres prefieren enseñar a sus hijos con ejemplos. De esta manera, los niños aprenden a ser respetuosos y colaborativos dentro de su familia y comunidad desde pequeños, entendiendo que la ayuda mutua y el respeto son fundamentales en sus relaciones diarias.

Un  ejemplo de ello fue cuando observamos a un padre de familia que intervino en una situación que se presento durante el día en la clase. El menor mantuvo una actitud de agresión con sus compañeros. Al terminar la clase la maestra se lo comunico al padre de familia, el señor intervino de inmediato con regaños y castigos.

También nos hablaron sobre la crianza autoritaria que practican en sus hogares. En este enfoque, los padres esperan que los niños sigan las reglas de manera estricta y sin cuestionar. Los límites son claros, y la obediencia es algo que importa mucho. Algunos padres mencionaron que prefieren tomar las decisiones por sus hijos sin dejarlo opinar, ya que creen que así los niños aprenderán a respetar la autoridad. Además, en caso de que los niños no cumplan con las normas, los castigos tienden a ser estrictos. Aunque algunos padres ven esto como una forma de mantener el orden y el respeto.



Durante la jornada de observación en el preescolar, logramos identificar diversas estrategias relevantes que los educadores utilizan para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje. A continuación, describimos dos estrategias que resultaron  relevantes en el contexto observado:

1. Aprendizaje basado en el juego (Juego de estrategia para la enseñanza)

El juego es una herramienta fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje en la educación preescolar, ya que permite que los niños desarrollen habilidades cognitivas, sociales, emocionales y motrices de manera divertida y significativa. Durante la observación, se pudo ver cómo el maestro organizaba juegos al aire libre, y actividades creativas como el uso de bloques, plastilina y otros materiales manipulativos

El juego estimula la creatividad, la resolución de problemas, la colaboración entre los niños y el aprender a tomar decisiones. Los niños aprenden de manera activa y participativa.



2. Aprendizaje visual  (Uso de materiales visuales)

Otra estrategia observada fue el uso de materiales visuales y manipulativos para facilitar la comprensión de números, letras, colores y formas. En el aula, se utilizaban carteles con imágenes, fichas, tarjetas y objetos que los niños podían manipular mientras aprendían. Esto les permitió interactuar de manera directa y visual.


Conclusión:

El juego permite que los niños desarrollen habilidades cognitivas, mientras que los materiales visuales ofrecen el apoyo que facilita su aprendizaje. Ambas estrategias son esenciales para el desarrollo cognitivo, emocional y físico de los niños en la etapa preescolar.




EL TRABAJO DOCENTE Y LAS PERSPECTIVAS DE LA INVESTIGACIÓN EN LA EDUCACIÓN.

 

Durante nuestra experiencia de prácticas de observación en el preescolar, el diario de campo se convirtió en una herramienta significativa para reflexionar sobre nuestras vivencias y aprendizajes. A través de la realización de este diario, no solo pudimos registrar de manera detallada lo observado, sino que también nos permitió darle sentido a lo que experimentábamos en el aula, reflexionamos sobre la relación de este diario y las unidades de aprendizaje en nuestra experiencia normalista.



Utilidad y funcionalidad del diario de campo:

El diario de campo resultó ser una herramienta esencial para organizar nuestras observaciones y reflexiones de manera sistemática. Nos permitió identificar momentos clave de interacción entre los niños y los docentes, y estrategias pedagógicas que se implementaban en el aula. Por ejemplo, un aspecto que observamos fue cómo la maestra manejaba la diversidad en el aula, en términos de comportamiento y de necesidades. En los casos de niños con diagnósticos como autismo o sospecha de TDAH, la maestra adaptaba las actividades, brindaba apoyo y mantenía una actitud comprensiva y flexible. Al registrar estos momentos en el diario, pudimos reflexionar sobre la importancia de la educación inclusiva y cómo las estrategias pedagógicas deben adaptarse a las necesidades particulares de cada estudiante.



Además, el diario de campo nos permitió reflexionar sobre nuestra propia evolución como futuros docentes. Inicialmente, nuestros apuntes eran más descriptivos, pero con el tiempo fuimos agregando análisis sobre las prácticas pedagógicas observadas, lo que nos permitió relacionar teoría y práctica. Esto favoreció nuestra capacidad para entender situaciones del aula desde una perspectiva más profesional.

Al escribir nuestras observaciones, nos dábamos cuenta de que muchos detalles que parecían insignificantes a primera vista podían tener un gran impacto educativo. Por ejemplo, la manera en que los niños interactuaban entre sí durante los juegos o cómo reaccionaban ante la maestra nos mostró la importancia de crear un ambiente seguro para el aprendizaje.

El diario de campo también nos ayudó a reconocer la importancia de la planificación de cada educadora. En las observaciones, notamos que las maestras no solo seguían al pie de la letra un plan de clase, sino que también sabían adaptarse a las circunstancias del momento. Por ejemplo, si un niño mostraba inseguridad o ansiedad, la maestra brindaba un apoyo emocional más cercano. Esto es crucial en el trabajo docente, especialmente en un contexto tan dinámico como el de un preescolar, y el diario de campo nos permitió reflexionar sobre cómo adaptarnos en nuestro futuro como docentes.


Una de las habilidades más destacadas en las maestras fue su capacidad para expresarse de manera clara, efectiva y adaptada al nivel de comprensión de los niños. Las maestras se expresaban con un tono de voz amable y cálido, lo que facilitaba la interacción con los niños. Además, observamos que utilizaban un lenguaje adecuado, pero también implementaban un vocabulario nuevo que ayudaba al léxico de los niños.

Una de las competencias más importantes que observamos en la docente fue su habilidad para establecer relaciones de confianza con los niños. La maestra tenía una actitud cálida y empática, lo que le permitía detectar rápidamente las necesidades emocionales y sociales de los niños. Por ejemplo, cuando un niño se sentía triste o inseguro, la maestra lo ayudaba con palabras dulces y motivándolo a participar. Esta capacidad para generar confianza y seguridad en los niños no solo favorecía a su bienestar emocional, también facilitaba su aprendizaje y motivación para participar

En resumen, las observaciones realizadas durante nuestras prácticas de campo nos permitieron identificar una serie de competencias y habilidades que son esenciales en el trabajo docente. La capacidad para expresarse claramente, la creatividad en las actividades, la habilidad para conectarse emocionalmente con los niños y el manejo adecuado de la disciplina son solo algunas de las cualidades que hacen a un docente efectivo. Estas habilidades no solo facilitan el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que también contribuyen a la creación de un ambiente escolar positivo, inclusivo y estimulante, donde los niños pueden desarrollarse de manera integral. Sin duda, estos aprendizajes nos han permitido reflexionar sobre las competencias que debemos seguir cultivando para convertirnos en docentes comprometidos con el bienestar y el aprendizaje de todos nuestros futuros estudiantes.


Compromisos en nuestra formación docente:

En primer lugar, nos comprometemos a mejorar nuestras habilidades de observación. Aprendimos que la observación no debe ser solo se trata de ver, sino un acto activo de análisis y reflexión sobre lo que está ocurriendo en el aula. Durante nuestras próximas visitas, nos enfocaremos en observar el comportamiento de los niños, y también las interacciones entre ellos y con los docentes, para comprender mejor las dinámicas del grupo y cómo podemos adaptar nuestras estrategias pedagógicas.

Además, nos comprometemos a ser más flexibles y creativos al planificar nuestras actividades. Como futuros docentes, entendemos que no siempre todo saldrá según lo planeado, y que debemos estar preparados para las necesidades del grupo. Por ejemplo, si observamos que los niños están especialmente inquietos o ansiosos, podremos cambiar la actividad planificada por una que les permita relajarse con su entorno de manera tranquila y segura.

Ignacio Manuel Altamirano

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